Conducir es, hoy en día, algo prácticamente indispensable para la gran mayoría de personas, ya que deben desplazarse hasta el trabajo, la ciudad si viven en las afueras… A muchos les encanta conducir, y no se estresan demasiado en las situaciones más tensas, como atascos o posibles choques. Sin embargo, otros no lo llevan nada bien.
Y el primer síntoma para saber si somos de estos últimos es ver cuantas veces tocamos la bocina del auto durante nuestros desplazamientos. Si somos de esos que a la más mínima estamos haciendo sonar el claxon es que debemos contener un poco más nuestra “ira” al volante. Eso sí, a veces el bocinazo está más que justificado, como en la ocasión del vídeo.
El conductor del coche que graba todo el incidente va tranquilamente conduciendo por su carril cuando, de pronto, otro auto se cuela por su derecha. Automáticamente, el conductor toca el claxon para hacerle ver al otro su malestar. Casi nunca sirve de nada, pero en esta ocasión, el bocinazo si que tuvo sus consecuencias… imprevistas desde luego.
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Y es que al escuchar la bocina, seguramente el conductor del auto se asustó y perdió por un momento el control del mismo, lo justo como para que el coche se dirigiese directamente hacia un árbol cercano e impactase de forma tremenda contra él. Al final le salió caro el colarse, pero de la forma más inesperada.
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