Eso es lo que nos parece cuando estas chicas deciden probar si un Taser hace daño o no, y encima deciden probarlo en un sitio precisamente muy sensible.
Es la morena la que decide coger el cacharro y usarlo en la rubia, la cual lejos de asustarse se anima, diciéndole a la otra que pruebe cuanto antes a ver qué pasa.
Y vaya si pasa, mucho más de lo que nos podíamos imaginar, encontrándonos a la segunda dando un salto enorme por culpa de la descarga y cayendo al suelo. Una idea de lo más estúpida que nos demuestra hasta qué punto la gente tiene ideas de locura con tal de sorprender a los demás.
Esperemos que no se les ocurra seguir probando nuevos cacharros porque a saber cómo puede acabar todo este asunto un día.
| Tweet |

No hay comentarios:
Publicar un comentario